Entre el Mediterráneo y El Golfo de Santa Clara
Acabo de terminar dos libros que me gustaron
mucho. Ambos tratan del mar y llevan al lector por un intrincado laberinto de
amores y desamores, tesoros, soledad y añoranzas, a más del turbulento
mundo subterráneo, en estos casos más apropiadamente submarino, del hampa.
Ambos tienen un elemento de contemplación del mundo natural, de las
riquezas que alberga el mundo y de la importancia de conservar los recursos
naturales. Es por eso que me atrevo a reseñarlos en Notas Ecológicas.
En la última novela de Guillermo Munro, "No me da miedo morir",
la protagonista principal, Gabriella, una bióloga marina, se ve envuelta en
un derrotero por aguas prohibidas donde ahora sólo el narco puede navegar.
Gabriella, interesada en el estudio académico de la vaquita, una marsopa
que sólo se encuentra en las aguas del Alto Golfo de California investiga
la muerte de docenas de delfines, ballenas, lobos marinos y otros grandes
mamíferos en las cercanías del poblado de El Golfo de Santa Clara. Sus
hallazgos la llevan a descubrir una trama siniestra que involucra
asesinatos y corrupción en lo que hasta hace poco era una de las regiones
más plácidas y deshabitadas de América del Norte. La novela de Munro, que
alterna la narrativa entre el desierto y el mar, me lleva a la otra novela
que también he disfrutado mucho: "La carta esférica" de Arturo
Pérez Reverté. En esta última, un marino varado en tierra por un
error de navegación, se ve envuelto en la búsqueda de un bergantín jesuita
perdido poco antes del decreto de expulsión de los jesuitas de España que
Carlos III autorizó el 27 de febrero de 1767.
En ambas novelas, se revela el intenso lazo que tienen los autores con el
mar, cada uno con su "Mare Nostrum". Ambos utilizan el poder del
mar interior para explorar la mente humana, la historia y las pasiones
donde cada individuo boga en un océano de soledad y nostalgia. En las dos
novelas, la narrativa se parte entre la tierra y el mar. Así, se establece
la diferencia entre el "yang" de Santillánez y Coy, y el acuático
"yin", el mundo femenino de Gabriella y Tánger.
El bergantín jesuita "Dei Gloria", que naufragó junto con su
perseguidor después de una encarnizada batalla, es la clave de "La
Carta Esférica". Los tripulantes de ambos barcos mueren con la
excepción de un joven de 15 años que milagrosamente logra sobrevivir para
contar su aventura y dar la localización geográfica del pecio. Este acontecimiento
se pierde entre los sedimentos de la historia y sólo es revivido por
Tánger, una guapísima historiadora que además de tener una maravillosa tez
marcada de pecas, está consumida por una pasión andrógina por el mar y las
aventuras.
Gabriella, la estudiosa de las vaquitas, retratada como una mujer aún más
bonita que Tánger, juega un papel del que estaría orgullosa Simone de
Beauvoir. Munro, capta de manera impecable a la joven bióloga cargada de
ideales, de conocimientos académicos y pasión por la conservación, un papel
que infortunadamente no logra darle Pérez Reverté a Tánger, la heroína que
nunca alcanza la necesaria profundidad.
El mundo del narcotráfico es tocado en ambas novelas. Directamente en
"No me da miedo morir" y tangencialmente en "La carta esférica".
Aunque Pérez Reverté retrata este inframundo en "La Reina del
Sur", confieso que la descripción de Munro me parece más real,
especialmente por el uso de notas periodísticas, siempre muy
impresionantes, insertadas entre cada capítulo.
A veces, Munro parece una mezcla de Philip Jose Farmer, con Rudyard
Kipling, mientras que Pérez Reverté tiene elementos de Verne mezclados con
pasajes maravillosos de Joseph Conrad.
Tengo la fortuna de haber estado en Cartagena y también en El Golfo de
Santa Clara. No podría haber lugares más disímbolos. En Cartagena, tal como
Coy en la novela, recorrí la escollera del puerto, me maravillé ante el
Mediterráneo, y disfruté de las tapas en antiguos bares. De mis muchos
recorridos por la región del Pinacate y Santa Clara, recuerdo los
exquisitos camarones azules bien condimentados, los aviones sin matrícula,
la algarabía nocturna en las arenas del cráter de la Luna y una tremenda
balacera que nos hizo extremar cautela y salir lo más rápido de la región.
Si alguien está interesado en adquirir la novela "No me da Miedo
Morir", la pueden ordenar a gmunropalacio@yahoo.com. Creo que el
costo, con todo y envío por correo, es de menos de 150 pesos. Una excelente
inversión. La "carta esférica", cuenta con amplia distribución y
puede encontrarse en muchas librerías. *Investigador Titular del Instituto
de Ecología, UNAM. montijo@servidor.unam.mx
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